Cuadernos de la cátedra

9Nov 2017

El término responsabilidad puede tener varias acepciones según el ámbito en el que se aplique, aunque todas ellas coinciden en un elemento común: la obligación de actuación de alguien frente a algo. Así, se habla de responsabilidad política, ética, administrativa, medioambiental, corporativa, penal, fiscal, civil, etc. En todos estos ámbitos la persona sujeta a responsabilidad debe actuar dimitiendo, pagando, reparando o restituyendo, ingresando en prisión o pagando una multa o indemnizando el daño causado.

En sentido jurídico, la responsabilidad es una obligación derivada de un incumplimiento; incumplimiento que en el ámbito civil empresarial puede a la esfera contractual (incumplimiento o cumplimiento defectuoso de un contrato) o extracontractual (incumplimiento del deber genérico de no causar daño a otros).

La responsabilidad civil constituye, por ello, uno de los principales riesgos y una de las mayores preocupaciones para quienes ejercen una actividad empresarial, profesional o de servicios. El riesgo de ser reclamado y con ello de hacer frente a un procedimiento judicial, a unos gastos, al pago de una indemnización y a un coste reputacional, asusta y preocupa tanto a emprendedores como a empresarios consolidados. 

Ninguna institución jurídica es más compleja y permeable a nuevos criterios y tendencias, a veces importados de sistemas jurídicos diferentes, que la responsabilidad civil, que ha dado lugar a una disciplina propia en nuestras universidades y en el mundo empresarial y legal: el derecho de daños.

El empresario se enfrenta a una pluralidad de riesgos en el ejercicio de su actividad, desde los personales (vida, accidentes, salud, pensiones) hasta los que afectan a los activos con los que realiza la misma (daños, multirriesgo, incendios, robo, transporte) o crean pasivos (responsabilidades). 

Este Cuaderno aborda el estudio de los riesgos de responsabilidad civil del empresario social frente a terceros, derivados del ejercicio de una actividad industrial, comercial o profesional, respecto de la cual pueden producirse daños; no aborda el estudio de sus responsabilidades mercantiles (consumidores y usuarios, condiciones de contratación, competencia y publicidad) con la excepción de las derivadas de los productos y la correspondiente a sus cargos como administrador o directivo de una empresa, propia o ajena. 

Se incluye una parte específica dedicada a la todavía novedosa y compleja responsabilidad penal de las personas jurídicas, por cuanto genera responsabilidad para el empresario. Aunque hasta hace poco se ha discutido sobre la posibilidad de que las personas jurídicas pudieran cometer delitos, se ha admitido finalmente tal opción, zanjándose definitivamente el debate. La falta de voluntad y la naturaleza impersonal de la persona jurídica fueron razonamientos recurrentes para negar tal posibilidad. En realidad, la interpretación del artículo 31 bis CP debería hacerse no tanto sobre el principio societas delinquere potest como sobre el principio societas punire potest, ya que en todo caso el delito tiene que ser cometido por una persona física, castigándose a la jurídica por la falta de medidas de prevención y control o por la pasividad o insuficiencia en el ejercicio de dicho control, lo que permite la comisión del delito por la persona física.

La responsabilidad civil del empresario no se limita a la que éste tiene como consecuencia de los daños causados por sus empleados a terceros (clientes, proveedores, visitantes, etc.,) contenida en el artículo 1903 CC (responsabilidad civil del empresario en sentido estricto) y en el artículo 120 CP, sino que va más allá del mero hecho de disponer de ellos para el ejercicio de la actividad empresarial, abarcando las responsabilidades derivadas de la tenencia de edificios e inmuebles, instalaciones, medios de producción, vehículos y animales, fabricación de productos, prestación de servicios o el desempeño de cargos directivos (responsabilidad civil del empresario en sentido amplio).

Sin perder el necesario rigor técnico, este Cuaderno aborda el estudio de las responsabilidades del empresario y la forma de asegurarlas desde una perspectiva divulgativa, presidida por la claridad y concisión en su exposición. Por ello se han evitado las notas a pie de página, las reseñas bibliográficas y las transcripciones de textos legales y sentencias judiciales, salvo cuando se ha considerado aconsejable, limitándose a incluir la fecha de la sentencia, el número del artículo o el entrecomillado de un precepto legal.

El Cuaderno se ha estructurado en cuatro partes: en la primera se aborda el análisis de la responsabilidad civil como presupuesto necesario para conocer y entender el régimen de obligaciones y consecuencias de su incumplimiento por parte del empresario. En esta parte se estudian los elementos de la responsabilidad civil (conducta, daño, culpa y causalidad), la responsabilidad por hecho propio o ajeno, el papel de la víctima y los perjudicados, la capacidad para reclamar y las formas de resarcir el daño causado y otras cuestiones sustantivas y procesales.

En la segunda se exponen los riesgos de responsabilidad civil a los que se enfrenta el empresario en el ejercicio de su actividad social y sus relaciones con terceros, enmarcadas en el ámbito de la empresa y extendiéndose no solo a la titularidad jurídica y física de la misma, sino también en su relación con los empleados, como fabricante de bienes y productos o como profesional y directivo.
En la tercera se exponen las modalidades aseguradoras que dan respuesta a los riesgos anteriores; la explicación de cada modalidad aseguradora no busca la exhaustividad, sino exponer de forma concreta y concisa el alcance del seguro, qué cubre cada riesgo de responsabilidad civil del empresario y qué se excluye.

 La última parte analiza el régimen de responsabilidad penal de la persona jurídica y la importancia de implementar  programas de cumplimiento normativo penal para exonerar o atenuar de dicha responsabilidad a la empresa.

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15Sep 2016

Este ejemplar es una exposición completa y rigurosa, pero accesible a personas sin formación jurídica especializada, de la regulación del contrato de seguro contemplada desde la perspectiva del empresario. Las últimas reformas de la legislación sobre el mercado de seguros: la promulgación de la Ley 20/2015, de 14 de julio, de ordenación, supervisión y solvencia de las entidades aseguradoras y reaseguradoras; y la modificación importante de la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro, creemos que hacían que valiese la pena redactar una obra como la presente. El trabajo es un libro de consulta al que cualquier persona procedente del entorno empresarial pueda acudir para conseguir una información inicial, pero rigurosa y completa, sobre sus derechos y obligaciones en el marco de las pólizas que tenga concertadas. A mayores, también puede leerse como una iniciación al mundo de la transferencia del riesgo al mercado asegurador. 

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